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Mirando algunas de mis fotos, buscando esa "imagen del artista reflejada en su propia obra" y dejándome llevar por un poco de nostalgia que me rodea en estos últimos días, encontré un par de fotos que si bien parecen hechas bajo la misma intención nada tienen que ver una con otra y se encuentran totalmente separadas en el tiempo y en mi vida. La primera es una foto que marcó un punto en mis imágenes por ser la primera composición que logré captar intencionalmente en medio de toda una gran algarabía de una playa en Cuba.....pero dejando atrás los detalles técnicos, la foto logró plasmar un momento en mi vida en el que estaba justo al borde de emigrar y con cientos de disyuntivas de si era o no el paso que debía tomar. El joven, que era de Jamaica, mirando al mar, sumido en su soledad y quizás pensando en su tierra separada por millones de metros cúbicos de sal y agua fue en ese instante una expresión de mi subconciente y todo lo que se debatía en él. Era el mar precisamente lo que estaba justo por separarme de mi patria y la figura de este hombre, anónimo, escondido tras su espalda quemada por un sol extranjero y quién sabe si hasta llorando penas en una orilla también extranjera se convirtió en el símbolo de lo que se avecinaba para mi y ni siquiera yo lo supe comprender en ese instante. La segunda foto, ya en el país que me abrió sus brazos, refleja una idea más concebida desde el punto de vista profesional pero igual el subconciente se encargó de accionar el obturador de la cámara en el momento preciso. Vuelve la misma figura de un joven en una orilla pero ahora en un río repleto de aguas verdes, casi imposible evitar la alusión a la esperanza tras tanto de este color y por demás pescando, esperando por algo entre sus redes como si se tratase del mero reflejo de lo que día a día comprende mi existir. El río ahora trae una fuerte corriente en su cauce y ya no es tan pasivo como lo era el mar en la primera foto. La actitud del muchacho también es más "de armas tomadas" y no se deja amedrentar por cuanto fluya bajo sus pies. El hilo de pescar que sostiene entre sus manos tiene tanta tensión que nos deja esperando una ruptura abrupta. Sin embargo.....a pesar de la actitud arremetedora del joven dispuesto a llevarse alguna presa ante los ojos de los espectadores, nos encontramos con que su bote y por demás su equilibrio, quedan totalmente a merced de la corriente del río. Cuanta similitud y cuanta diferencia entre ambas imágenes, cuanta distancia entre una y otra, cuanto tiempo, cuanta metáfora. |